DESASTRE DEPORTIVO, ECONOMICO Y SOCIAL.
El fútbol profesional aragonés vive uno de los momentos más duros de su historia.
El descenso del Real Zaragoza ya era un golpe tremendo para un club histórico, para su afición y para toda Zaragoza. Pero que también caiga la SD Huesca convierte esta temporada en un auténtico desastre para Aragón.
Dos ciudades, dos aficiones y dos proyectos que representaban al fútbol aragonés fuera de nuestra comunidad… ahora fuera del fútbol profesional.
Mientras se hablaba de nuevos estadios, proyectos estratégicos y futuro, los equipos se iban desmoronando sobre el césped. Años de mala planificación, inestabilidad y falta de rumbo han terminado pasando factura.
El Real Zaragoza, con una masa social enorme y una historia gigantesca, llevaba demasiado tiempo coqueteando con el abismo. Y el Huesca, que fue ejemplo de crecimiento y gestión inteligente, también acabó atrapado en una dinámica imposible de sostener.
Aragón pierde visibilidad, ingresos, peso deportivo y parte de su orgullo futbolístico. Porque esto no va solo de una categoría: va de identidad, de ilusión y de lo que representan estos clubes para miles de personas.
Ojalá este golpe sirva para reconstruir de verdad. Con más ambición, más responsabilidad y proyectos deportivos serios.
Porque Aragón merece volver al fútbol profesional.

